LA PELÍCULA O EL LIBRO: 'LAS VIRGENES SUICIDAS'

Como actividad familiar acudíamos al Blockbuster o videocentro de la ciudad cada fin de semana. Se rentaban dos o tres películas, la de adultos que era por lo general de acción o crimen y que seleccionaban mis papás (a veces me dejaban ver esta película con ellos), la que escogían mis hermanos que por lo general veíamos en familia y la que me dejaban elegir a mi, por lo general películas random de terror que llamaban mi atención y que terminaba viendo solo porque era el único interesado. Esta última por lo general tenía que ser aprobada por mi madre que, dependiendo mi suerte, a veces revisaba solo el título y en otras ocasiones leía la sinopsis completa para autorizar.



Recuerdo que cuando quise rentar Las vírgenes suicidas de Sofia Coppola fue uno de esos días en que leyó el título y la sinopsis. 


La sinopsis: 


Hijas de un profesor de instituto y su estricta y religiosa mujer, las cinco hermanas Lisbon se transforman en sus años adolescentes en criaturas gloriosas e inaccesibles, transportando a los chicos del vecindario a nuevas sensaciones de anhelo y deseo. Cuando la más joven se suicida, la fascinación de los chicos hacia las hermanas se agudiza y su encaprichamiento adolescente se intensifica. 




Tan solo con el título sabía que se opondría, era muy jóven para ver películas sobre suicidio, tendría en ese entonces entre doce y trece años. Después de que leyó la sinopsis me indicó, haciendo uso de su voz autoritaria, esa que hacen los padres cuando no admitirán réplica alguna, que la cambiara por otra cinta. No recuerdo cual tomé en su lugar, probablemente una de terror que irónicamente si me dejaban rentar, pero recuerdo que la película de Coppola permaneció en mi radar un par de años más y llegué a escribir el título en alguna lista de películas por ver, después me olvidé de ella por un largo tiempo.


La vi muchos años después cuando ya era adulto y vivía solo, entre los veinticuatro y veinticinco años, y de no ser por mi madre las hermanas Lisbon se hubieran unido a los sueños de mi pubertad para competir contra Freddy Kruger o Eso por la mejor pesadilla. Sospecho que soñar con ellas me hubiera causado más angustia y horror porque, como me enteré más tarde en la vida, la realidad es más horrorosa que la ficción. 


No hubiera sido capaz de entender la depresión y los motivos por los cuales se suicidan, solo me hubiera traumatizado e impresionado de una manera negativa. Pero a los veinticinco la película me encantó, creo que retrata de una manera única la angustia y la nostalgia adolescente. La música y su estética crean una atmósfera misteriosa y onírica que hacen juego con la depresión de las protagonistas y la admiración de los jóvenes que narran la historia. Me sorprendió e incomodó cada uno de los suicidios, pero más me aterrorizó lo inútiles que resultamos como sociedad en cuestiones de salud mental. 


A los doce años quizá me habría identificado con Cecilia, la menor de las hermanas y la que se suicida primero, por este sentimiento de incomprensión que experimentamos los adolescentes. Seguramente las hubiera idealizado como las idealizaban los jóvenes que están narrando la historia, las habría convertido en una especie de seres místicos, hermosos y tristes como lo hizo la cultura pop a través del tiempo. Me hubiese perdido de darme cuenta que esta imagen construida a través de los chicos, los vecinos e incluso los medios de comunicación que cubrieron la noticia de sus muertes, no era real, que eran supuestos de cómo eran. Recuerdos, pensamientos y conjeturas llenas de prejuicios y expectativas, una fantasía. Sin duda hubiera romanizado la historia. 


Pasaron poco más de diez años para que leyera la fuente original de esta historia, el libro de Jeffrey Eugenides.


Fue inevitable hacer comparaciones entre un producto y otro. Trate a toda costa no imaginarme el elenco e incluso la ambientación peculiar de la película mientras leía el libro, para tratar de ser lo más parcial al momento de juzgar su contenido, pero creo que me es más fácil deshacerme de las imágenes mentales que he construído cuando he leído el libro en primera instancia. En este caso en particular no podía dejar de ponerle ese filtro de ensoñación a cada párrafo, ni podía dejar de ver a Kirsten Dunst como Lux. 


Mayormente termina gustándome más la obra escrita, independientemente del orden en que haya consumido la historia. Los recursos literarios pueden capturar demasiadas cosas que son difíciles de transmitir en un largometraje, pero en esta ocasión me parece que la película resulta ser una obra más completa.


Claro que la adaptación de Sofia Coppola no hubiese sido lo que es sin la idea de Eugenides. El debut literario del escritor estadounidense fue un éxito rotundo y es increíble, no me mal entiendan. Pero si me preguntaran ¿Me pierdo detalles viendo solo la adaptación de Coppola? ¿Necesito leer el libro para saber más sobre la historia? Yo contestaría que no. 


Al leer la novela de “El señor de los anillos” puedes darte cuenta de un sinfín de detalles que no podrás ver en su adaptación fílmica. La cantidad de información que J. R. R. Tolkien incluyó en sus novelas es inmensa y a pesar de sus descripciones extensas, y por momentos cansinas, resulta toda una experiencia sumergirse en sus páginas. Los lectores de Tolkien echan de menos los detalles en la gran película de Peter Jackson, pero son compensados con unos efectos visuales inolvidables. 


En la novela de Eugenides domina un ambiente detectivesco que es liderado por una visión masculina muy limitada. Su reconstrucción de los hechos ahonda en su obsesión por las hermanas y resulta ser más analítica, con descripciones precisas que no brindan mucha información, lo que hace que por momentos te desconectes de la historia; en la cinta hay un encanto etéreo que toma toda tu atención, la banda sonora, a cargo del dúo francés Air, resalta la cinematografía y el ambiente nostálgico de la historia, además de que el elenco es todo un acierto, las interpretaciones son excelentes.


Coppola apuesta más por lo sentimental y lo emocional. Enaltece la novela de Eugenides con elementos artisticos visuales y sonoros mientras respeta la escencia del libro. Hizo que esos detalles que se pierden en el proceso de adaptación, los cuales son pocos, parezcan insignificantes. 



Libro: Autoconclusivo
Autor: Jeffrey Eugenides
Páginas: 256
Precio
Pasta blanda $255 MX, ebook $159 MX

Editorial: Anagrama


Es la primera vez que me pasa esto, sentir que una adaptación es mejor que la obra en que se inspira. ¿A ustedes les ha sucedido? Y otra pregunta ¿Qué películas les prohibieron ver en su infancia/adolescencia? 

P.D. extraño esa emoción de ir a rentar películas al Blockbuster.
LA PELÍCULA O EL LIBRO: 'LAS VIRGENES SUICIDAS' LA PELÍCULA O EL LIBRO: 'LAS VIRGENES SUICIDAS' Reviewed by Marco Pérez on agosto 16, 2026 Rating: 5

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