Fruit Fly es la primera novela para adultos de Josh Silver. Es un thriller refrescante que crítica a esta tendencia, que lleva varios años, de escribir sobre hombres gays y torturarlos hasta lo absurdo, además le da un twist refrescante a la conversación sobre quién tiene derecho a contar estas historias. Sí Hanya Yanagihara, están hablando de ti.
¿Cómo escribir un best seller? escribe Mallory, la protagonista de esta novela, en Google. Cansada de ver a todos los que la rodean triunfar, y tras siete años de la publicación de su primera novela, decide que es tiempo de buscar inspiración. El internet le proporciona una fórmula: go gay, go sad, go dark.
No tengo pruebas, pero tampoco dudas: con esa fórmula se escribió “Tan poca vida”.
Una vez que estuvo de acuerdo con la receta que encontró en internet, Mallory descarga la aplicación Grindr y utilizando las fotos de su esposo se crea un perfil y va en busca de la experiencia homosexual. Creyéndose una conocedora del mundo queer empaca unos bocadillos y decide asistir a lo que ella cree será una reunión social donde podrá fraternizar con algunos gays. Incluso piensa que será la sensación de la reunión. Para la sorpresa de la escritora, la fiesta para la que lleva canapés se trata de una orgía. Una orgía llena de drogas.
Observando desde su coche ve como entran y salen jóvenes de la casa. El ambiente se ve misterioso y sospechoso. En ese momento, como caído del cielo, conocerá al protagonista de su novela, Leo, un junkie en situación de calle que recurre a prostituirse para poder drogarse y sobrevivir.
En el transcurso de la novela vemos a Mallory acosar y perseguir al jóven para conocer su historia. Con tal de conseguir información sobre él promete ayudarle y finge ser una terapeuta, pero la situación se complica cuando él descubre sus verdaderas intenciones.
Josh Silver tiene mucho que decir y va intercalando a los narradores para contarnos esta historia. En los capítulos narrados por Mallory se evidencian dinámicas de manipulación muy comunes en el matrimonio, sobre todo aquellas que se disfrazan de preocupación. Se refleja cómo la clase privilegiada busca aprovecharse y enriquecerse a costa de los más vulnerables. Sin embargo, la crítica más puntual está dirigida hacia la industria editorial que lleva años lucrando con el trauma y la pornomiseria.
En la parte narrada por Leo se nota el interés del escritor británico en darle agencia y no permitir que otros cuenten su historia. En su relato podemos ver que, aunque su situación es difícil, no es una víctima de sus circunstancias. Él, a través de sus decisiones y a pesar de la ayuda de su familia, no ha podido mantenerse sobrio. Creo que retrata muy bien el trastorno por consumo de sustancias y lo complicado del diagnóstico, se nota que el autor tiene conocimiento sobre el tema.
Al mismo tiempo, cuando Leo se da cuenta de que Mallory se está inspirando en su vida para escribir una novela, se levanta la reflexión sobre quién tiene derecho a contar ciertas historias, cuándo una persona se está apropiando de una vivencia y cuándo una identidad se convierte en una mercancía.
Josh Silver creó una sátira bien equilibrada con un mensaje contundente: hablar con la jerga de la comunidad, tener una colección de amistades queer, ver Paul Drag Race o torturar hombres homosexuales en una novela, no es suficiente para entender la complejidad de las vivencias queer.
¡Me pareció brutal, increíblemente cómica e ingeniosa!
Josh Silver tiene 36 años, nació en Inglaterra, estudió actuación y se formó como enfermero especialista en salud mental. Como dato curioso, compartió escenario con Nicole Kidman en una obra de teatro. Fruit Fly está en boca de todos y ya aparece en varias listas de los mejores libros del 2026.

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