Fotografia de Sharon Lopez
Empezando por lo más importante, la voz de Rosalía está en su prime, las interpretaciones de Mio Cristo Piange Diamanti y La Yugular me parecieron impecables (derramé un par de lágrimas) y para mi fueron lo mejor del concierto. En total su desempeño estuvo a la altura, muchas de las canciones de este álbum son muy difíciles de interpretar y Rosalia cumplió. Se apoyó en el público, como muchos, pero no huyó de las notas exigentes.
El concepto de este show es muy coherente y equilibrado. Lo divino, bello y artístico están mezclados con la energía auténtica de esta cantante que no ha hecho más que superarse producción tras producción. Rosalia entiende perfectamente cómo llevarnos de la mano a temas profundos y espirituales, incluso tristes, para después darnos un respiro con temas más ligeros y divertidos. Esa combinación entre Lux y Motomami fue una excelente decisión.
El concierto comienza con ella siendo transportada dentro de una caja metálica para ser develada, igual que una obra de arte, como una bailarina de ballet. Sus primeras interpretaciones, Sexo, Violencia y Llantas y Reliquia las interpreta en pointe, demuestrando una fuerza única y especial. Rosalia transita entre la fiereza y la ternura sin el menor inconveniente, se muestra delicada, sensual, emotiva o traviesa según lo requiera la pieza que está interpretando. Es totalmente encantadora y se nota lo comprometida que está con su performance.
Visualmente el número musical de La Perla es precioso, ella como la Venus de Milo resulta hipnótica. Berghain es frenético y estimulante, la coreografía un ritual místico; Mio Cristo Piange Diamanti y Magnolias son una experiencia inolvidable; las canciones de Motomami se disfrutan mucho, en especial CUUUUuuuuuute; en Can’t take my eyes off you me sentí por un momento como un personaje de Gilmore Girls, fue chistoso recordar ese episodio de la serie donde los habitantes de Stars Hollows hacen homenaje a diferentes pinturas y al mismo tiempo ver a Rosalia y al público imitar otras obras de arte.
Personalmente el clímax del show se da en La Yugular, esta canción que une lo grandioso con lo pequeño siendo coreada por todos los fans es una vivencia muy poderosa.
Este espacio donde Rosalia actúa como un sacerdote y confiesa a mujeres artistas es muy cómico. En este concierto la artista invitada al confesionario fue Yeri Mua, quien me resultó muy carismática (conozco poco de ella), no tengo queja alguna, pero este número ha ocasionado un poco de revuelo con los fans pues, como caja sorpresa, no sabes que sorpresa te va a tocar en cada show.
Hasta el momento en los conciertos que ha dado en México las artistas que han participado han sido: Kenia Os, Mon Laferte y Maria Bottle… en fin.
Como vi en varios tiktoks, por momentos no sabes si asististe a una obra, a una ópera, a una misa o a un ritual colectivo, hay de todo un poco. Al final comprendes que fuiste a presenciar una obra de arte de una de las artistas más interesantes de la actualidad.
Reviewed by Marco Pérez
on
agosto 27, 2026
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